Cuando el turismo es sustentable

Cuando el turismo es sustentable
Han pasado décadas de aquella explosión turística que llevó, principalmente en Europa, a contingentes enteros a
viajar, visitar y recorrer monumentos históricos de la cultura occidental y oriental, sitios naturales y lugares de esparcimiento que antes eran espacios verdes. Todo se transformaba, se demolía o se disfrazaba para brindar entretenimiento y diversión a miles de visitantes, llamados "turistas". Fue mucho después que esos mismos sitios comenzaron a mostrar las marcas de la invasión humana. Restos arqueológicos desaparecían y aparecían muy lejos de su lugar de origen, las paredes o murallas de antiquisimas construcciones se deterioraban hasta morir sin remedio. Los ríos, playas y lagos mostraban también el fastidio de tanta presencia. El turismo masivo era una de las causas. En el afán de llevarse recuerdos del paso por ese lugar, cualquier resto o pieza era útil. Y eso multiplicado por cientos y cientos de personas, terminó por arrasar con la autenticidad de los monumentos y con la hidalguía de muchos testimonios de la historia.
Las naciones más civilizadas tuvieron en algunos casos rápida respuesta y comenzaron a proteger su patrimonio arquitectónico, natural y cultural poniendo límites a la mirada y a la mano de aquel visitante que llegaba no sólo a descansar sino a conocer, investigar y descubrir. Desde ese instante en la evolución del turismo, se comenzó a pensar en el turismo sustentable o sostenible, aquel que según la definición de la Organización Mundial del Turismo, está "enfocado hacia la gestión de todos los recursos de manera que satisfagan todas las necesidades económicas, sociales y estéticas, y a la vez que respeten la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas de soporte de la vida".
En otras palabras, el turismo sustentable se basa en el respeto por todo lo que encuentro cuando visito y disfruto de un lugar. Su gente, sus playas, sus calles, su naturaleza, su historia...y eso no es muy difícil de practicar. Sin duda, que todos los que trabajan para y por el turismo lo hacen desde una perspectiva económica. El turismo genera diariamente millones de divisas en el mundo entero. Sin embargo, el precio que se paga por la destrucción silenciosa y cotidiana de esos recursos que alimentan tan productiva industria, es altísimo. Y lo peor es que no lo pagamos sólo nosotros, sino las generaciones venideras.
Es en la senda del turismo sostenible donde se encuentra hoy la verdadera riqueza. El visitante ya no es sólo un turista de paseo, sino un ser humano que sale al encuentro de otro. Y ese otro, deberá ponerle límites a su curiosidad y su mano...para que otros también puedan disfrutar y maravillarse.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Llegar a Salta