Un encuentro que enriquece
El turismo, un encuentro que enriquece Desde la antigüedad, los hombres se encuentran a través de los viajes, confirmando centurias tras centurias que el espacio vital no tiene fronteras si nos echamos a andar.
Una de las áreas donde más se pone en juego la capacidad de crear, es en el ámbito del turismo. En todas sus formas, el turismo es un potente activador de las pulsiones creativas del ser humano. La gastronomía, el arte, la cultura, el idioma, las costumbres de una región o pueblo, se ponen en valor cuando se desarrolla la actividad turística. Viva donde viva, posea o no conocimientos, o educación formal...la persona se revitaliza cuando un viajero de otras tierras, pregunta por su arte, por su pueblo, por su música. Revive también aquel hostelero que prepara la mejor habitación, renueva la vajilla y acomoda flores para hospedar de manera confortable al eventual pasajero. Y ese otro, que viene de lejos, que trae en su equipaje ropas de otros mundos, en su voz un acento distinto, descubre aquello que no imaginaba y que le permite extender sus límites, y salirse de lo cotidiano.
Es ese encuentro rico y maravilloso lo que despierta las ganas de crear y recrear el espacio donde habitamos, lo rutinario deja de serlo porque otros ojos y otras voces mostrarán la belleza que no vemos y nos dirán: cuídenla.
Pero no es sólo el viaje que iniciamos hacia afuera, el que nos llevará a descubrir la maravillosa capacidad creativa de pueblos y gentes. El turismo sólo es la carcaza o la excusa para iniciar un viaje necesario y poderoso; aquel que se realiza hacia uno mismo, hacia nuestros propios espacios internos, de donde iremos sacando y tirando lo viejo para renovarnos y seguir camino.
Tal como canta Lito Nebbia, "dicen que viajando se fortalece el corazón, pues al andar nuevos caminos, se hace olvidar el anterior..."
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