Vacaciones en Diciembre
Aquellos que han decidido descansar o disfrutar las vacaciones durante el mes de diciembre, tendrán que hacer un esfuerzo grande para evitar que el estrés propio de las Fiestas de Fin de Año, acelere el pulso de los días y multiplique el número de actividades. Un plus que acompaña y que no se presenta en otro momento del año, es el reencuentro con los seres queridos, con la familia de origen o con algún viejo amigo. Sin duda, es en las pequeñas comarcas y pueblos del interior del país, lejos de los grandes centros urbanos, donde se vivencia de manera diferente, el tiempo de la Navidad y la algarabía del Nuevo Año. Allí todo parece discurrir en otra frecuencia de tiempo, alternando las largas charlas de sobremesa mientras se preparan los panes y budines caseros, con las visitas a las casas de los amigos de la infancia, de los abuelos que esperan, o de los primos que se multiplican.
Las compras típicas de estas fechas también se realizan de otra manera. No hay tanto para elegir. No hay mucho donde perderse y si bien el ritmo se acelera por las pocas arterias principales de los pueblos, todavía queda el tiempo suficiente para el encuentro casual en las veredas o plazas y el ponerse al tanto de las novedades y noticias de último momento.
Cada abrazo se vive distinto. Cada gesto toma la medida de la larga distancia que antes separó y que ahora desaparece. El reencuentro puede comenzar y terminar demasiado pronto si hay otros que esperan. O bien, puede ser la excusa perfecta para una picada y una cerveza, rodeados del aroma intenso del verano, el sonido del coyuyo en las arboledas centenarias y tupidas de la Plaza Principal y el sonido lejano y repetido de algún villancico de Iglesia.
Este es el paisaje que encuentran los que eligieron diciembre para descansar. Aquellos que un día se fueron del pueblo y pidieron vacaciones en Diciembre. Nunca es el mismo paisaje aunque parezca y siempre se trae algún amigo extranjero, que comparte encantado la mesa y el pan. Sólo permanece intacto, indestructible, al paso del tiempo y de los aconteceres, esa esencia magnifica que sólo tiene la tierra de uno, donde las raíces anclaron el corazón para siempre. Tierra creativa y única, poblada de voces nuevas pero con su espíritu ancestral, eterno. Tierra que, en fin, no se compara a ninguna otra, por mas que esa otra muchas veces tenga el encantamiento de las grandes ciudades.
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